La importancia de Extremadura desde el punto de vista de conservación de la Naturaleza viene siendo destacada en los últimos años, transcendiendo de los ámbitos científicos y conservacionistas para extenderse ampliamente en la conciencia pública de sus habitantes.

Factores ambientales y socioeconómicos han hecho de Extremadura una región de extraordinario interés faunístico, tanto a nivel nacional como en el contexto europeo y mundial. La escasa densidad de población y la variada orografía, que define una continua sucesión de sierras y llanuras, vegas y riberas, con extensas zonas de vegetación natural que alternan armónicamente con cultivos, pastizales y roquedos, permiten la supervivencia de una abundante y variada fauna, muchas de cuyas especies más representativas ya se han extinguido en otros lugares.

Las circunstancias específicas que convergen en Extremadura hacen que nuestra región haya quedado parcialmente al margen del proceso generalizado de degradación al que se ha visto sometido el resto de su entorno geográfico, por lo que todavía se encuentran aquí muestras muy representativas de ecosistemas originales, constituyendo un reducto excepcional para numerosas especies.

Considerando exclusivamente la fauna de vertebrados, en Extremadura existen más de 420 especies distintas, de las que al menos 375 se reproducen en nuestra tierra y las restantes acuden para invernar o durante las migraciones. Estas cifras cobran aún mayor importancia si se considera la rareza de determinadas especies y la densidad con la que algunas se pueden encontrar en Extremadura.

Los animales silvestres para los que Extremadura reviste una especial importancia son:

El Águila Imperial Ibérica (Aquila adalberti), cuya población mundial es de unas 150 parejas reproductoras, confinadas exclusivamente en nuestro país, y de la que una tercera parte se encuentra en Extremadura. Las principales poblaciones se encuentran en Monfragüe (10 parejas) y Sierra de San Pedro (15-20 parejas).

La Cigüeña Negra (Ciconia nigra) es una de las aves más amenazadas de Europa occidental, siendo España el país que cuenta con la mayor población, estimada en poco más de 200 parejas. Extremadura cuenta con un mínimo de 150 parejas, es decir, el 75% de los efectivos.

El Buitre Negro (Aegypius monachus) ha sufrido en el último siglo una drástica reducción de su área de distribución y de sus efectivos. Extremadura cuenta con casi 500 parejas, lo que viene a representar alrededor del 50% de la población española. La mayor colonia del mundo está en el Parque Natural de Monfragüe (más de 225 parejas). Son también importantes la Sierra de San Pedro (casi un centenar) y la Sierra de Gata (42 parejas).

La Avutarda (Otis tarda) tiene una población total, a nivel mundial, de unas 22-25.000 aves, repartidas en gran parte por el continente eurasiático. España es la zona más importante para la especie, con el 50% de los efectivos, existiendo en Extremadura alrededor de 6.000. Según el prestigioso ornitólogo N. Collar, "en ningún otro lugar de la Tierra existe mejor oportunidad para la supervivencia de la especie".

La Cigüeña Blanca (Ciconia ciconia) ha sufrido en este siglo una grave regresión en toda Europa occidental, donde España, con algo más de 17.000 parejas, conserva la mayor población. En 1994, según el censo realizado por ADENEX, quedaban en nuestra región 6.800 parejas.

El Aguilucho Cenizo (Circus pygargus) es el ave rapaz que más ha disminuido en Europa en los últimos años, ya que al nidificar en el suelo, se ve afectada por todas las transformaciones y tratamientos que sufren los campos. En Extremadura está la tercera parte de la población europea (1.500-2.000 parejas).

El Sisón (Tetrax tetrax) está desapareciendo rápida e inesperadamente de sus principales reductos del norte de África y este de Europa. Sólo en la Península Ibérica existe aún una población notable, parte muy importante de la cual habita en Extremadura.

Y además de las aves enumeradas, hay que mencionar otras que también se reproducen en Extremadura y cuya existencia reafirma el valor excepcional de nuestra avifauna: águilas culebreras, águilas reales, águilas perdiceras, águilas calzadas, halcones abejeros, cernícalos primillas, alimoches, buitres leonados, búhos reales, cárabos, rabilargos, abejarucos, carracas, garzas reales, garzas imperiales, gangas, ortegas, alcaravanes, vencejos reales, abubillas, aviones comunes y roqueros, etc...
Pero independientemente de las especies de aves que eligen Extremadura para nidificar, nuestra tierra constituye también una vital área de invernada para muchas aves migratorias de latitudes septentrionales, tales como avefrías, limícolas, anátidas y, sobre todo, las grullas (Grus grus), que llegaron a criar en España hasta la década de los 50. Cada otoño, unas 65.000 grullas nórdicas (escandinavas, bálticas y rusas) llegan a nuestro país para pasar la estación fría. Dos terceras partes de ellas eligen las dehesas extremeñas que les ofrecen su alimento favorito: las bellotas.

Los peces extremeños tienen una importancia excepcional, ya que se pueden encontrar numerosos endemismos, tales como la Bermejuela (Rutilus arcasi), la Colmilleja (Cobitis paludicola), el Barbo Comiza (Barbus comiza), etc..., y sobre todo, el Jarabugo (Anaecypris hispanica), descrito para la Ciencia en el río Aljucén (Parque Natural de Cornalvo) y hasta hace no mucho tiempo, restringido a este río.

Entre los anfibios, Extremadura tiene fundamental importancia para el Sapo Partero Ibérico (Alytes cisternasii), ya que su distribución mundial prácticamente se limita al ámbito regional. Otras especies de especial interés son el Gallipato (Pleurodeles waltl), la Salamandra (Salamandra salamandra), el Tritón Ibérico (Triturus boscai), etc...

Como reptiles más significativos se pueden mencionar el Galápago Europeo (Emys orbicularis), el Galápago Leproso (Mauremys caspica), la Lagartija Serrana (Lacerta monticola cyreni), el Lagarto Verdinegro (Lacerta schreiberi), el Eslizón Ibérico (Chalcides bedriagai), la Culebra de Escalera (Elaphe scalaris), la Culebra de Cogulla (Macroprotodon cucullatus), etc...

Por último, hay que referirse a los mamíferos, grupo que en Extremadura tiene un valor extraordinario, tanto por su diversidad como por su densidad.


Las sierras y bosques extremeños todavía cuentan con la presencia del mítico Lobo (Canis lupus signatus), que mantiene una exigua y preocupante población en nuestra región, cifrada en 35-40 ejemplares puros. Su presencia contribuye a dar a nuestra fauna un halo todavía de misterio y leyenda que otras zonas del país perdieron ya para siempre.

El mamífero más amenazado de Europa, el Lince Ibérico (Lynx pardellus), todavía vive en nuestras manchas de vegetación natural, el bosque y matorral mediterráneos. Su situación se puede catalogar como crítica, ante las alteraciones de hábitat que padece y el acusado descenso de conejos.


Son relativamente frecuentes la Nutria (Lutra lutra), el Meloncillo (Herpestes ichneumon), la Jineta (Genetta genetta), el Turón (Putorius putorius), la Garduña (Martes foina), la Comadreja (Mustela nivalis), y en bastante menor número, el misterioso Gato Montés (Felis sylvestris), también en situación preocupante.

Dentro del grupo de mamíferos, no se puede olvidar la riquísima comunidad de quirópteros de Extremadura (murciélagos), ni la presencia en la vertiente extremeña de Gredos de la Cabra Hispánica (Capra pyrenaica), especie que precisamente fue catalogada para el mundo científico con un ejemplar de Madrigal de la Vera.

Resulta evidente la excepcional riqueza faunística de Extremadura, que constituye un recurso genético, científico, cultural y económico de primer orden. Estos valores singulares han sido reconocidos internacionalmente por diversos organismos y desde muchas instancias se ha solicitado, tanto al Gobierno de la Nación como a la Junta de Extremadura, su adecuada protección.

Así, 64 especies de aves nidificantes, migrantes o invernantes en Extremadura, están catalogadas en el Anexo I de la Directiva 79/409/CEE relativa a la conservación de las aves silvestres, lo que conlleva para los Estados miembros la exigencia de adoptar todas las medidas necesarias para preservar, mantener y restablecer una diversidad y una superficie suficiente de hábitats para todas las especies, con el fin de asegurar su supervivencia.

De las 288 Áreas Importantes para las Aves catalogadas en España, 42 corresponden a Extremadura, cubriendo una superficie total próxima a 1.500.000 Has, que representa el 37% del territorio regional.